lunes, 7 de enero de 2019

Solsticio 2011

Espejo mexica de obsidiana exquisitamente pulida,
utilizado como instrumento ritual entre los mexicas y posteriormente como artilugio del alquimista, astrólogo y consejero de la Reina Isabel I, John Dee.



Este año podría llamarlo el tiempo de los espejos.  Cada encuentro fue un espejo.  Algunos hermosos y me hicieron sentir hermosa, otros con regalos y fui colmada, algunos sabios me abrazaron entre jades y libélulas y fui entonces jardín cotidiano, incluso en la cafetería universitaria; algunos desamparados me convirtieron eb desamparada, algunos con pérdidas importantes y fui huérfana, otro hablaba de su hijo y viví la ausencia de mi niña. Mi niña que un año atrás entre buñuelos se despidió de la pequeña infancia para convertirse en espejito de colores, con todo y piojos en el cabello.  Entre esos espejos añoré tener un hijo cuando nació la hermanita de mi hija, y más allá de la envidia (que nunca es buena) supe que quería volver a ser redonda y esclava de un llanto. Que los dioses dispongan.  Lloré mucho la maternidad truncada, la culpa estéril y la añoranza pero también reí y en consolando me he consolado.  Tengo que agradecer, en particular, la sabiduría de mis primos la de aquel que me mira 33 escalones más arriba; la de aquel que lleno de sentido común me recordaba que todos los días sale el sol y pasa y anochece y la del chiquito que me endulzó el camino con su suave voz.  Todos ellos han sido espejos provechosos. Algunos espejos más llegaron de muy lejos; desde Japón las sonrisas y los elogios a las sombras, desde las palabras, con un toque jarocho, regresó un viejo amigo caminante; traía bajo su brazo historias de "los mosqueteros 20 años después".  Al despedirnos me dolió el rostro de tanto gozo.  Pero el espejo más importante fue el de Psiche, supe como nunca antes, que el viaje es solitario, la entrada al inframundo personal y en la salida espera Eros...
A todos los espejos que sin ellos yo no sería aprovecho, las fiestas de solsticio para desearles el nacimiento de un niño-dios en sus corazones y un nuevo ciclo lleno de soles que salen pasan y se ocultan
Con todo mi amor y gratitud
Un enero y 2012

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