jueves, 12 de julio de 2018

Disquisiciones alrededor del grito PUTO y otras analidades, LO QUE PASA EN LA CAMA PASA EN LA PLAZA


Zyanya Mariana

Todo el mundo tiene conciencia de que la vida es paródica
y que carece de una interpretación.
Así, el plomo es la parodia del oro.
El aire es la parodia del agua
El cerebro es la parodia del ecuador
El coito es la parodia del crimen.

Georges Bataille, L’anus solaire [1]



No te ayuntarás con hombre como con mujer; 
es una abominación.
Levítico, 18: 22



Shirime, yokai o espíritu japonés

Disquisiciones alrededor del grito Puto y otras analidades [2]


“¿El fútbol es el fútbol y nada más o el fútbol es el fútbol y algo más?” Se pregunta en su diario del Mundial el periodista Walter Vargas. A pesar de lo que muchos piensen y aseguren, el fútbol es una actividad política y económica. Lo han demostrado esos millonarios, con problemas de evasión de impuestos, que cada 4 años hacen vibrar al mundo entero persiguiendo una pelota. Lo ha demostrado en este Mundial de Rusia 2018, el equipo Croata y sus cantos fascistas; la próxima huelga de trabajadores de la fábrica Fiat en el sur de Italia denunciando a la familia Agnelli por el exorbitante fichaje a Ronaldo (112 millones de euros) mientras a ellos se les exige austeridad y lo demuestra también el insistente grito PUTO en las tribunas de los fans de la selección mexicana.

A pesar de las reiteradas multas, la última de 204 mil pesos por el grito a los 24 minutos del partido México-Alemania, los hinchas están muy apegados a la palabra PUTO. Uno se preguntaría ¿por qué tanto apego? ¿Qué implica gritar PUTO en el estadio de fútbol? Si tuviéramos que representarlo corporalmente tendríamos que poner en la portería a un hombre de espaldas abriendo su ano para permitir un gol y eso para el mexicano varón promedio implica una degradación, un amujerarse, un volverse mujer u homosexual. Que idea tan terrible, sobretodo si pensamos que vivimos en un país donde se comente 7.5 feminicidios cada día; en los últimos 10 años 23 800 mujeres han sido asesinadas y somos, sólo después de Brasil, el segundo país con mayor número de crímenes por homofobia.



Hablemos entonces del ano y sus implicaciones. Se supone que el ano es un hoyo igualador, vinculante pues todos tenemos ano. Lo reivindica su etimología latina anus que proviene del protoindoeuropeo (ano: anillo), ambos, el de carne y el de metal, une parejas y consagra rituales de posesión. Puerta de la salud, desecha lo que entra por la boca, incluyendo los miedos. Si el ano es una entrada o una salida, los esfinteres son un camino. No es casual, que la criatura  mitológica apostada a la entrada de Tebas que exigía enigmas e infundía terror, la esfinge, proveniente de la voz griega ‘sphinx’, comparta etimología con la palabra esfínteres. Enigma y camino que conocía perfectamente el poeta cubano Lezama Lima; “En griego esfinge y esfínter tienen la misma raíz: contraer”. En todo caso, en la cultura cristiana el ano al contraer separa al yo del otro; es otro el que tiene ano y el ano penetrado, violado siempre es el del otro, el del enemigo, el del equipo rival. 


En la tradición griega, Foucault explica que, el niño (erómeno) salido del gineceo, y las faldas de mamá, es iniciado sexual e intelectualmente por un hombre mayor (erastés).

Fue común que durante las Cruzadas se señalara a los musulmanes como violadores de obispos y niños cristianos; se concluía que la sodomía era práctica propia de infieles. Lo mismo sucedió con los búlgaros, de la rama heterodoxa de los bogomiles (‘amigos de dios’ del búlgaro Bog ‘dios’) aparecidos en el siglo X y cercanos al movimiento cátaro, que fueron acusados de heréticos sodomitas. Así, de la palabra latina Bulgarus derivó la francesa Bogre (1172) Bougre, Bougeron todas sinónimos injuriosos de sodomita. En inglés el término Bugger conserva el sentido original de sodomita (El Buggery act en 1533 castigaba la sodomía). De él se derivan el término hispano bujarrón (homosexual activo) y el ambiguo témino en italiano buggerone, que significa tanto ‘maldito’ como un frívolo ‘horroroso’ para hablar del clima: Oggi fa un fredo buggerone que bien puede traducirse por ‘hoy hace un frío horroroso’ o ‘un frío herético’. En las crónicas del siglo XVI, e incluso del XVII, los amerindios eran, además de canibales, sodomitas cotidianos e irredentos. Es decir, todos los enemigos de la cultura católica europea han sido acusados de sodomitas. 

 
Sodomitas en el Palacio de Santa Catalina, 1670 – 1678

Toda esta carga histórica sería suficiente para entender porque en el imaginario popular católico heterosexual se divide, a partir del ano, el mundo en dos partes: lo positivo es el hombre y lo negativo la mujer, el homosexual, el esclavo. Él es un dominus-activo, experimenta placer y está arriba donde el poder se transmite de padres a hijos. Como el estatus de su fuerza viril es arriba, y vertical, para muchos hombres ciertas posiciones eróticas, como estar debajo de la mujer, implica problemas de poder. Incluso, para algunos hombres penetrar a un hombre 'está bien' (meter gol) pero ser penetrado 'está mal' (que te metan gol). Podría sintetizarse como una exigencia política de hoyos: Los hombres abren la boca y cierran el culo mientras que las mujeres, los homosexuales y los débiles cierran la boca y abren la vagina o el culo. No se trata de un adoctrinamiento preciso o deliberado, sino de una estructura cultural de normalidad que inicia en la escuela y se posiciona en el centro del discurso como un sol que dirige sus rayos hacia cualquier lugar. ¡El lenguaje, al fin y al cabo, produce realidades! explica Butler. 

El jardín de las delicias, Bosco (fragmento)


Notamos entonces que la vigilancia del ano está más vinculada al poder que a lo sexual. Si pensamos en el discurso Trumpiano, el macho, la civilización y el progreso pertenecen a los hombres mientras que lo salvaje, lo atrasado, lo inferior se vinculan con la mujer, el homosexual, el migrante o el pobre. Lo respalda consciente o  inconscientemente la sociedad que pretende ser activa construida por y para hombres o mujeres masculinizadas (de preferencia blancos, barbados, monoteístas, ilustrados y con propiedad privada). En cambio las tres únicas funciones de la mujer, desde el siglo XVII explica Foucault en su libro Los anormales, se limitan a ser objeto de placer (la puta), objeto de reproducción del género humano (la madre) o guardiana de bienes (la esposa). Entendemos, entonces, que el grito PUTO no implica la entrega sexual per se del ano sino la reafirmación del poder de propiedad y posesión sobre las mujeres, los homosexuales y los débiles. Por ello, cuando les sugerí a mis primos, en una comida familiar, cambiar el grito de PUTO por el de ‘pene chiquito’ un mar de improperios se desataron. Eliminar la normalidad de la voz PUTO implicaba la sublevación femenina al orden masculino.

A pesar de ello, la matriz se impone; la gran revolución del siglo XXI es y será de las mujeres y el ano, por su lado, nos seguirá mirando con el ojo provocador de Bataille; uno sólo como el del yokai Shirime, monstruo japonés, que “no tiene ojos ni nariz más que un único ojo en el culo que brilla intensamente como un relámpago”.



Zyanya Mariana,

México, Julio 12 y 2018


[1] Tout le monde a conscience que la vie est parodique/ et qu'il manque une interprétation./ Ainsi le plomb est la parodie de l'or./ L'air est la parodie de l'eau./ Le cerveau est la parodie de l'équateur./ Le coït est la parodie du crime.

[2] La investigación para esta nota fue hecha originalmente en el marco de las V Jornadas Internacionales de Hermenéutica, En torno de una hermenéutica del sur: del cuerpo del texto a la textualidad de lo social, en la Universidad de Buenos Aires, Argentina, en Julio del 2017. Trabajando la novela Tadeys del escritor ríoplatense Osvaldo Lamborghini.

No hay comentarios:

Publicar un comentario