lunes, 23 de julio de 2018

4.-Nuevas voces Narrativas, Mariano Moreno


En eL NOmbre del padre,
mariano mOreno




Mariano le hace honor al cliché de los chicos formales y bien educados de provincia. Cuando lo conocí, era un estudiante formal, dedicado e impoluto en su forma de vestir. Llegaba a clase con ropa recién lavada, sin ninguna mancha o rasgadura en la tela, y siempre arrugada. Alguna vez vino de corbata y traje obscuro a una cena informal con otro escritor de su edad; era curioso el contraste que había entre él y el otro narrador despeinado. ¿Quién pensaría que debajo de sus atuendos formales, este joven escritor, oriundo de Coatzacoalcos, Veracruz, paisano de doña Malintzin, tenía tanto sentido del humor? Y así es, una de las grandes cualidades de Mariano como narrador, oral y escrito, es ese sentido de ironía que tiene para ver las cosas humanas; una ironía que sale de repente, sin esperarse, debajo del rostro soñador de niño bien portado. 
Les presento a Mariano Moreno... *



EN EL NOMBRE DEL PADRE

Todos le creían cuando decía que era el hijo de Dios, menos él mismo. Juraban que curaba a los enfermos, que multiplicaba los panes y los peces, que le devolvía la vida a los ojos del ciego, aunque no hayan estado ahí para verlo. Cuando le preguntaban si los iba a salvar de la desgracia venidera, él les respondía como si fuera un estadista eficaz: ¿y yo por qué? Pero tú eres el hijo de Dios, le decían casi a punta de reclamo, eres el elegido, debes de ayudarnos. Ni que anduviera buscando sus votos, les reviró. Habrá dicho después con sus amigos que el único padre que conoció se llamaba José y era carpintero, y por qué decían que ese tal Dios era también su padre si nunca lo había visto con su madre María. ¿También le iba a dar pensión en caso de divorcio? Fue días después que Dios se comunicó con su hijo, pero el verdadero, ya que no es como ahora que cualquiera puede ser hijo del Altísimo. El hijo, en cambio, le mandó diez preguntas para que Dios le respondiera, entre las que se encontraban ¿Por qué yo debo de ser el Elegido? ¿Por qué yo debo hacer todo lo que quieres si tú eres el Todopoderoso? ¿Qué hice para merecer esto? ¿No puedo ser alguien normal? ¿Por qué no debatir? Lamentablemente todavía no existía el cine y sus directores.

- Hijo mío, para que ganes mi reconocimiento tienes que pasar a la vida eterna. ¿Y cómo se consigue eso?, preguntó el hijo. Tendrás que sacrificar tu vida…en la cruz. ¿Y tengo que morir así, crucificado, golpeado? ¿Qué no hay maneras más rápidas para morir? ¿Quieres mi reconocimiento sí o no?, preguntó Dios un poco enojado, tanto que los vientos empezaron a columpiar los pocos árboles. Cuando el nazareno aceptó, Dios le dió la oportunidad de que tuviera una última cena toda pagada con sus mejores amigos en el mejor comedor del lugar.

Fue en un momento de lucidez gracias al vino que se dio cuenta que la vida eterna sería más aburrida que el mundo de los dioses, ya que todo sería perfecto. Además, tenía la adolescente idea de seguir su propio camino, no el de su Señor Padre. Cuando pasó una hora de desaparecido después que dijo que iba al baño, todos supieron que a la mañana siguiente la cruz iba a quedar vacía. El amigo chismoso del grupo, un tal Judas Iscariote, fue el primero en acusarlo con el Padre. Se dice que el hijo huyó a buscar destino con una mujer que, según las malas lenguas, andaba en malos pasos. No pudo perdonar a su divino progenitor, menos cuando al revisar si le había mandado dinero, vio que no recibió ni una ostia. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, habrá dicho. Por no entregar su sangre, se tuvo que seguir usando la de todos los demás mortales por los siglos de los siglos. Por eso los amaneceres son rojo anaranjado. Lo que decepcionó al Santo Padre no es que haya escapado de la crucifixión, que era la gran prueba de amor del hijo al padre. No. Lo más decepcionante es que su hijo haya decidido convertirse en escritor. Aunque su padre debería estar orgulloso, ya que el hijo escribió el libro más popular de la historia, y eso que era de mitos, no como lo que aquí se cuenta. Ya llegará el momento en que don Jesús tenga a sus propios hijos.



* Mariano Moreno, por el mismo: Licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Cursó la maestría en Escritura Creativa en Español de NYU. Ha trabajado como redactor de televisión en Milenio Tv, en los programas Política Cero y En 15. Sus textos han aparecido en los periódicos veracruzanos Diario Imagen y Diario del Istmo; y también en Esquire Latinoamérica y Revista Malinche.

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