lunes, 16 de octubre de 2017

PRESENTACIÓN: CUENTOS Y BOLLITOS PARA UNA NIÑA, Universidad Iberoamericana marzo 21 y 2017


Dice mi madre que para conquistarla se necesita desear el tesoro, encontrar la cueva, 
matar al dragón, y regalarle un platón de xoconostles. Dice que por eso se enamoró de Rilke. 
Cuál héroe, Rilke aún siendo un niño, se internó en el bosque negro, 
descubrió la cueva donde mi madre anidaba; mató lentamente al dragón, 
escama por escama, palabra por palabra y, antes de que el monstruo muriera, 
le regaló un platón con abundantes corazones de espinas blancas. 
Antes y después, otros intentaron conquistarla. 
Hombres de piel obscura, conquistadores barbados venidos de tierras lejanas. 
Todos encontraron la cueva pero ninguno pudo matar al dragón. 
Nadie traía, entre espadas y celulares, un platón de xoconostles.
Zyanya Mariana 
 



Muy diferente fue la presentación de Bollitos y cuentos para una niña en Pan y Circo, todo un ágape con jolgorio en el barrio de moda de la ciudad de México, la Roma, que la presentación este 21 de marzo en la Universidad Iberoamericana, de cáracter más académico.  Ambas presentaciones me son entrañables por diferentes motivos y, de alguna manera, ambas me conforman.
Aquí, les dejo el video de la presentación, idea del académico, gran melómano y también presentador el maestro Héctor Hugo Rojas Hormigo y el texto presentado por la dra. Luz María Becerra.



Presentación de la dra. Luz María Becerra


Hacia dónde vas…
se como el pez inteligente



El conjunto de Cuentos y bollitos para una niña ( 2016) de la escritora Zyanya Mariana fue merecedor de una mención del premio Dolores Castro, Aguascalientes 2013. Las 32 fábulas de este volumen están contadas con un  estilo dulce y deleitoso para disfrutarse bajo la propuesta de: “bollitos”.

            La escritura de Cuentos y bollitos para una niña posee un registro oral que apunta en dirección hacia la línea materna cuya representación alude a temas en el campo de los mitos y ritos- entre otros en los de iniciación- en este sentido, quiero hacer visible las varias reescrituras convergentes en los cuentos y bollitos que hoy tengo el gusto de presentar.

            La huella de la voz es lo que da el paso de lo oral a lo escrito en las variadas anécdotas que desde la oralidad se construyen. Los diferentes títulos recuerdan a los ejemplos del libro: El conde Lucanor de Don Juan Manuel (siglo XVI).  Sin embargo, no se debe olvidar  la intención de los “bollitos” la cual  es la  recuperación del espacio de la memoria desde la oralidad y la tradición como fuente principal de estos cuentos. 

            La estructura externa expone una propuesta que ocasiona a pensar en esa recuperación de la memoria, es decir, la  tradición y la herencia de las abuelas, a las hijas y a su vez de ellas, a sus hijas. Por eso, la forma es literalmente bajo los títulos de “entrega”; sigue una sucesión numérica que expresa orden y está expuesta con números ordinales escritos con letras. Doy solo algunos ejemplos, y me brinco el orden: “Primera entrega, Del ogro y otras vergüenzas”; “Décima entrega, De revoluciones y palabras”; “Décima cuarta entrega, de la infancia y otras sabidurías”; “Vigésima entrega, De los alimentos y otras heridas”; y cierra el texto con la “Trigésima segunda entrega, De peces y terruños”.

            Cada una de las entregas desde la primera hasta la última inician con: “Dice mi madre… o bien, cuenta mi madre… Lo cual es un acierto para la importancia de preservar y fortalecer la oralidad y por lo tanto una palabra viva. Así que desde la voz de la madre de la narradora se evoca la memoria de las palabras que a su vez la hija escribe dando lugar al eco de otras voces  en torno a la palabra. Para ilustrar lo anterior, me sirve de ejemplo la “Décima tercera entrega” intitulada: “De las palabras y otros vientos”, en la cual se recrea lo volátil de las palabras, las palabras siempre son prestadas, dice la narradora desde lo que le dice su madre, que a mi parecer demuestra, otro de los variados registros de la fuente de oralidad,  tradición de boca en boca, el de atrapar el contenido de la lengua materna y el de la cultura a través de la escritura.   

            Las mil y una entregas de Zyanya Mariana conforman un corpus también de tradición literaria del arte de contar  pues no es de balde que la narradora como sucesora de la transmisión de ese saber, constate que su madre es una gran lectora, ejemplo claro es cuando narra lo que su madre dice en la “Sexta entrega” bajo el asunto “De xoconostles y dragones”:

            Dice mi madre que para conquistarla se necesita desear el tesoro, encontrar la         cueva, matar al dragón, y regalarle un platón de xoconostles. Dice que por eso          se enamoró de Rilke. Cual héroe, Rilke aún siendo un niño, se internó en el    bosque negro, descubrió donde mi madre anidaba; mató lentamente al dragón,   escama por escama, palabra por palabra y antes del que el monstruo muriera,          le regaló un platón con abundantes corazones de espinas blancas. Antes y   después otros intentaron conquistarla. Hombres de piel oscura, conquistadores             barbados venidos de tierras lejanas. Todos encontraron la cueva pero ninguno         pudo matar al dragón. Nadie traía, entre espadas y celulares, un platón de         xoconostles.

 Esta breve narración nos inscribe en la relación no solo de la tradición clásica de la escritura y la sobre escritura sino en la fuente de lo fantástico y lo mítico-poético. El juego del héroe no como príncipe sino como poeta y la reflexión del origen de la poesía. La diferencia está en la marca oral del que surge la entrega del platón de corazones con abundantes espinas, imagen recreada de la memoria cultural que nos remite a uno y otro origen: el de la palabra oral y el de la impresa. Además, a repensar los instrumentos de transmisión desde las actuales tecnologías, el proceso de conquista desde  las espadas hasta los celulares.  Quizá se ha perdido el origen.

            Al mismo tiempo, nos regresa a un entendimiento de la palabra como unidad de sentido, el centro mismo del ritmo de nuestra vida con la figura simbólica del corazón y de una lengua materna viva expresada con la palabra xoconostle y que entroniza a la cultura mexicana.

            Entonces pensamos la oralidad en relación también al sonido, y en lo particular, a mi me despertó el interés por el lenguaje oral de aquellas culturas orales que coexisten con el de la cultura escrita y en la pluralidad de cosmovisiones configuradas por diferentes tradiciones bajo la figura de la madre con ese canto poético como fuente de saber.

            La colección de Cuentos y bollitos para una niña también alude al tiempo de la memoria del pasado que se evoca nostálgicamente. En la “Quinta entrega De nostalgia y otros absolutos” se representa ese tiempo de la memoria y se recrea desde mi punto de vista con la imagen del recuerdo guardado en el semicírculo de la oreja.  

            De nuevo estos cuentos o bollitos  remiten a la fábula del origen, a los dioses y al entramado de lo infinito y lo presente, al recuerdo y a los cuentos con un registro de cercana lejanía. Asimismo a los cuentos populares y tradicionales.

            Las 32 entregas son contadas desde la perspectiva de mantener una comunicación o trasmisión de todo aquello que es significativo entre generaciones. En este sentido desde el título del libro Cuentos y bollitos para una niña, se subraya el género femenino y como dice la contraportada acertadamente “nos conecta con su autora” Zyanya Mariana cuyo talento para tejer cada entrega está puesto todo el gesto de la importancia de la crianza envuelta en abrazos y diluidos en la colectividad.

            Por eso se oye el eco asombrosamente de aquella narradora oral, Schahrazada cuyas historias salvaron su vida y la de todas las mujeres del reino. Por eso la importancia de lo didáctico de contar desde la aportación de la memoria.

            Ahora bien, el libro de cuentos escrito por Zyanya Mariana se inscribe en el concepto de tradición oral  y éste se define según Baquero Goyanes desde la etimología de la palabra contar : “Cuento es un posverbal de contar, forma procedente de computare, cuyo genuino significado es contar en el sentido numérico. Del enumerar objetos pásese por traslación metafórica al reseñar y describir acontecimientos”   

            Para finalizar quiero apuntar que los Cuentos y bollitos para una niña, revitalizan el cuento de tradición oral y Zyanya Mariana los literaturiza con temas propios, actualiza espacios atemporales, les confiere un nuevo orden en la creación de un universo propio y redefine aspectos de lo maravilloso desde lo lúdico.  No obstante recrea y nos acerca a una figura de la madre fuerte, enérgica, íntima, sabia, amorosa y con una lucidez extraordinaria. Asimismo puede advertirnos: “temer a los caracoles cargando la violencia en espirales” [porque ellos] olvidan que otra lucha se libra detrás de la cabeza. Otra, muy otra, donde una luz radiante se cierne, y entonces: el grano y el alimento; el hilo anudado y la carcajada, la trama y el telar junto a la crianza se tejen y se suceden, amablemente, hasta la vejez”.  Es la misma madre que guarda sus abrazos en una cajita de Olinalá porque ahí caben y al salir parecen vientos para ir  subiendo el tono a ráfagas hasta llegar a tormenta… La pregunta del lector seguro será por qué… los invito a descubrirlo en esta magnifica colección de cuentos y bollitos. Lo que si puedo adelantarles es que yo sentí los abrazos y les puedo asegurar que estaban perfumados del olor de aquella cajita de Olinalá porque a través del contar encontraron un espacio donde habitar: el texto como mundo.  
Luz María Becerra






           

               

           

           

           

           


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