domingo, 26 de julio de 2015

CUMPLIMOS CUATRO AÑOS Y LO FESTEJAMOS CON UN POEMA LLENO DE LUZ


ZyanyaM

"Una lámpara que arde con un aceite que no es ni de Oriente ni de Occidente, inflamándose sin necesidad siquiera de que el fuego la toque... y es luz sobre luz".
Qorân 24,35





Uno de los Leitmotiv de la literatura del sufismo iraniano, explica el especialista Henry Corbin, es "la búsqueda de Oriente". Añade que el Oriente no hay que buscarlo en el horizonte, ni en los mapas geográficos que hablan de la extensión y la diversidad del viejo imperio persa; tampoco en los siete climas que se despliegan en el Irán petrolero. Y es que el Oriente es "un octavo clima"; un origen y un retorno; un polo extremo que no está en la horizontal sino en la vertical de nuestra mirada. De ese "Oriente", hablan muchos poetas persas: algunos sufis como el gran poeta nacido en Afganistán Yalal Ad-din Rumi (1207-1273) y muy posiblemente de manera más prosaica, utilizando el vehículo del amor y el vino, Omar Jayyam con sus Robaiyyats (1048-1131). Curiosamente también encontramos el espíritu de ese aliento en grandes poetas iraníes contemporáneos como Nimá Yushij, quien escribiera su poesía en Manzandaraní y Farsi (1896-1960), el innovador Sohrab Sepehri (1928-1980), Ahmad Shamlú (1925-2000) a quién le dedicaremos una entrada completa, o la también cineasta Forough Farrokhzad (1935-1967), de la que ya hemos incluido poemas en este espacio. 
Si bien no todo los poetas persas o iraníes han escrito ni en la misma lengua, ni en el mismo espacio todos abrevan de una misma luz, que me atrevería a decir, va más allá del Islam Chiíta, actualmente la religión oficial de Irán. 
Para festejar cuatro años de este espacio, "buscando a Oriente" en un país lleno de violencia como hoy es México, elegí un fragmento del poema "Los pasos del agua" que el poeta Nima Yushij (Yushich), dedicara a las noches silenciosas de su madre. Ojalá les guste.  



Nima Yushij (1896-1960), considerado padre de la poesía moderna persa



LOS PASOS DEL AGUA*
(Fragmento) 




A las noches silenciosas de mi madre


Soy de Kashan
No me va mal del todo

Tengo un poco de pan, algo de inteligencia, un alfiler de gusto.
Tengo una madre mejor que una hoja de árbol.
Unos amigos mejores que el agua corriente,

Y un Dios que está cerca de aquí:
entre los alheíes, al pie de aquel pino alto,
sobre la consciencia del agua, sobre la ley vegetal.

Soy musulmán.
Mi mihrab es una rosa.
Mi paño de oración, una fuente, mi piedra de oración, la luz.
La llanura, mi alfombra de oración.
Hago mis abluciones con el latir de las ventanas.
En mi oración fluye la luna, fluye el espectro de la luz.
Mi oración transparente una piedra.
Cada partícula de mi oración cristaliza.
Rezo cuando el viento
llama a los fieles desde el alminar del ciprés.
Rezo cuando oigo la hierba invocar a Alá el altísimo
cuando la ola se levanta e inicia la plegaria.
Mi Caaba está en la orilla del agua.
Mi Caaba está bajo las acacias
Mi Caaba es como el viento, sopla de un jardín a otro, 
      sopla de una ciudad a otra.
La Piedra Negra de mi Caaba es la claridad de los parterres



* Traducción Clara Janés, Sahan y Ahmad Taheri

Tomado del libro: Tres poetas persas contemporáneos: Nima Yushij, Sohrab Sepehrí y Ahmad Shamlú
Traducción de Clara Janés, Sahan y Ahmad Taheri. Icaria. Barcelona, 2000.

Sufí, vestido de negro (Turquía)

1 comentario:

  1. precioso, no entiendo ni creo entender cómo se tergiversan frases tan armónicas en odio...

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