lunes, 11 de marzo de 2013

La Restauración; LO QUE PASA EN LA CAMA PASA EN LA PLAZA


Zyanya Mariana


Esperando a los bárbaros

-¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.

-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.

-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto
y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,
está sentado, solemne y ciñendo su corona?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron
hoy con rojas togas bordadas;
por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;
por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?
Porque hoy llegarán los bárbaros;
y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores
a echar sus discursos y decir sus cosas?
Porque hoy llegarán los bárbaros y
les fastidian la elocuencia y los discursos.

-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)
¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.
Konstantin Kavafis





LO QUE PASA EN LA CAMA PASA EN LA PLAZA; 

la Restauración 


Hoy el gobierno de EPN cumple 101 días en el poder.  Más allá del insulso discurso diario del chico del copete; su grupo, que sí sabe lo que es política de masas, ha calculado cada uno de sus actos y sobretodo sus efectos.  A 101 días del Nuevo PRI sólo nos queda pensar que el Viejo PRI ha regresado. 


Me dirán ustedes que en 70 años fueron muchos los rostros del PRI y tendrán razón pues el PRIismo de Tata Cárdenas (1934-40) no es igual al del empresario Alemán (1946-52), y la cuasi monarquía salinista (1988-94) tampoco se parece a la pulcritud ingenieril de Zedillo (1994-98), aunque los dos sean neoliberales.  De hecho cuando hablo de lo viejo- nuevo que ha regresado suelo pensar en las liturgias del PRI dinosaurico y en una restauración al más puro estilo salinista. 


Salinas se rodeó de "iguales", puros
jóvenes con estudios de posgrado en
el extranjero, particularmente los EU. 
Salinas de Gortari amaba la modernidad y en oposición al nacionalista Echeverría, pensaba que una actitud política moderna lo llevaría a la gloria aunque eso implicara expoliar al país.  Por eso durante su sexenio se privatizaron el 90% de las paraestales existentes, entre ellas Telmex y la infraestructura de comunicaciones construida a lo largo de 50 años; se reformó el histórico artículo 27, origen de la crisis alimentaria actual del campo mexicano y que en su momento fue contenida por el programa PRONASOL (su tesis en harvard); eliminó la fiesta de muertos (por que era india y premoderna); ajustó la Constitución para conferirle a la banca extranjera el control del sistema financiero nacional (de esto se arrepintió después) y desarrolló los nexos entre narcotráfico y alta burocracia. 

Raúl Salinas acusado de tener vínculos con el
narcotráfico pero encarcelado por asesinato y
enriquecimiento ilícito.
También con estudios en Harvard   
Para poder hacer todo eso sin contrapesos o cuestionamientos Salinas centralizó el poder gracias a una mezcla de viejas practicas políticas (desaparecer opositores); uso de símbolos (encarcelar viejos aliados como el líder sindical petrolero Joaquín Hernández Galicia, la Quina), negociaciones pragmáticas (repartir currules o gobernaturas a un oposición dócil y licitaciones y compañías a empresarios leales) y, por supuesto, mantuvo un férreo control al interior del partido.  Fue tal la disciplina que el PRIista siguiente, Zedillo, mantuvo un perfil bajo durante todo el sexenio y terminó cediendo el poder al PAN que nunca había gobernado. 


Salinas fue el rey de lo simbólico usando ritos para engrandecerse
frente a la opinión pública.  Mientras vendía al país y ponía
en jaque a los pequeños y medianos empresarios cultivaba las relaciones
entre México y el Edo Vaticano,  recientemente reanudadas.
El no era un juarista, ni un nacionalista era un moderno.



Fox quien detentaba un capital simbólico y legítimo como ningún otro, prefirió comportarse como pequeño y mezquino empresario que como líder político provocando la erosión de las estructuras políticas, particularmente la del PAN.  Durante los sexenios siguientes los gobernadores de todos los partidos, y sobretodo los PRIistas probaron los privilegios de la libertad y se convirtieron en pequeños reyes de sus estados.  Se asumieron como oposición cuestionando el PANismo y utilizando a la prensa y la libertad de expresión para socavar el poder central mientras posicionaban sus jurisdicciones.  Lo mismo sucedió en otros ámbitos.  Los líderes sindicales se empoderaron, el caso más significativo fue el de la lideresa Elba Esther Gordillo quien incluso fundó su propio partido político, el PANAL.  Los políticos suponían que el bien aceitado aparato del PRI corporativista ya no era necesario.  Lo sabían todos incluso los empresarios quienes recordaban el inicio de sus fortunas al amparo de su matrimonio con el estado.  En los sexenios PANistas se divorciaron y empezaron a hacer negocios más allá de los políticos que en su "indisciplina" y soledad eran bastante baratos de comprar.  De ello nos percatamos los ciudadanos cuando salió a la luz la escandalosa compra-venta de senadores y diputados en tiempos (2012) de la llamada “Ley televisa”.  Los poderes fácticos habían llegado para quedarse. Pero la descentralización del poder fue más allá, y los narcotraficantes de origen campesino se convirtieron en empresarios de alcances trasnacionales.  Entre el Chapo Guzmán y Slim no había grandes diferencias; ambos salían en la revista Forbes cual millonarios y ambos se disputaban México como su territorio.  En ese furor de pequeños cacicazgos se fomentó la diversidad en los grupos artísticos e intelectuales lo que incluso desembocó en el surgimiento de un movimiento de jóvenes universitarios clase medieros, el famoso #yosoy132. 


Doce años después de la famosa transición democrática, los poderes fácticos se asumían más poderosos que cualquier partido.  Si narcos amenazaban al ejecutivo (el avionazo de Mouriño secretario de Gobernación quedará en duda hasta abrir los archivos), si televisoras tenían el poder de designar al ganador en las urnas aparentemente democráticas.  En ese contexto mediático apareció el nuevo candidato del PRI, Peña Nieto. En su propaganda política EPN le vendió a las masas que era un bombón, posteriormente las redes sociales controladas por las clases medias ilustradas difundirían la imagen de un hombre tonto, empalagoso y que no sabía inglés; el chico del copete.  A los gobernadores, líderes sindicales y medios les dijo en campaña que conservaría sus privilegios y a los jóvenes que lo integraría en sus decisiones políticas.  Sin embargo desde su llegada al poder, el grupo detrás de la cara Peña Nieto (porque la política son siempre grupúsculos, aristocracias políticas) se ha dedicado a erosionar o destruir todos los pequeños poderes. 


Los hoy consultores y cabildistas Pedro Aspe, José Cordoba Montoya y Santiago Levy, sobrevivientes de la pugna entre Salinas y Zedillo.  El primero, mentor y socio de Videgaray el golden boy de Montiel,
está dedicado a la estrategia para la apertura total del sector energético,
el segundo, ideólogo que promueve la centralización del poder y detesta la indisciplina, impulsa también
el fin de la representación proporcional
y el tercero, con el rostro de Chayito Robles, calcula la política social.   
   
Mientras una mayoría se debate, vestiduras de por medio, entre santificar o demonizar a Chávez pocos se percartan que el grupo llamado Peña Nieto desde el primer día en el poder, 1Dmx, le dijo a las clases medias y a los jóvenes que había regresado el verdadero poder. Con porros de por medio y complicidades capitalinas erosionó la legitimidad del movimiento aceptado por las buenas conciencias.  Después convocó a un pacto entre partidos políticos, como de la Madrid, para ser usado en diferentes tiempos.  A corto plazo como voluntad política para unificar un país fracturado.  A mediano plazo, para chantajear a los líderes de los partidos en oposición y a largo plazo para justificar lo que no haga.  Encerró, con la ley de su lado, a la líder del magisterio que se había atrevido a poner en jaque a políticos y candidatos durante dos cambios de poder.  Los medios apoyaron la jugada así como las ingenuas redes sociales y la cultura machista que al ver a una mujer poderosa rápidamente la convirtieron en monstruo, medusa o chivo expiatorio para limpiar sus propias corrupciones.  Sin entrar en detalle vale la pena comparar lo dicho en las redes acerca de Elba Esther y la displicencia hacia otros como Garnier o Romero Deschamps. 

Los negociadores del Pacto.  Pueden tener diferencias pero todos concuerdan,
incluso el legislador del PAN Javier Corral,
los dueños de los grandes medios de comunicación deben tener menos poder.

Si la señal para los políticos no estuvo clara con la detención “espectacular” de la líder de maestros, el grupo detrás de EPN decidió dar otro mensajito con Garnier ex gobernador de Tabasco: “De ahora en adelante se disciplinan cabrones”.  Aunque Garnier haya robado hasta la ignominia, inundaciones y damnificados tabasqueños de or medio, no se le detiene por corrupto, en ese caso tendrían que detener a Marín de Puebla, a Montiel del Estado de México o a la familia Moreira de Coahuila, sino por insumiso.  Mientras los empresarios callan y esperan su turno.  Quizás el de las televisoras ha llegado, el pacto por México sobre telecomunicaciones pretende hacer lo que hizo Chávez en Venezuela con las telecomunicaciones pero a la manera del PRI, con aparente pacto de por medio.  Que a todos les quede claro la Restauración ha llegado.

También pienso que antes de celebrar el día internacional de la mujer y comportarnos como minoría cuando somos mayoría, las mujeres debemos concienciar las estructuras invisibles que nos encarcelan.  Recordemos cómo los medios y las redes sociales convierten a una mujer poderosa en monstruo, a una mujer bella en objeto y a una mujer buena en tonta.  Nunca olvidemos que el verdadero feminismo no significa masculinizarse sino repensar que las diosas alimentan cuerpo, familia, grupo y espíritu. Sin diosas madres dadoras de vida nunca habrá igualdad de géneros.

Zyanya Mariana

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