lunes, 3 de septiembre de 2012

CRÓNICAS MESTIZAS; A contracorriente


ZyanyaM
 NO TODO ES COMO TU DICES

No todos los grandes árboles
son derribados por el viento;
no todas las semillas
se quedan sin enraizar la tierra.
No todos los sentimientos genuinos
erosionan los corazones humanos;
no se fracturan a propósito
las alas de toda ilusión.

No, no todo
es como tu lo dices!.

No todas las llamas
se consumen en su propio fuego,
también iluminan a otros;
No todas las estrellas
señalan la oscuridad de la noche,
también anuncian los primeros rayos del alba;
No todos los cantos
pasan rozando los oídos,
también se alojan en el corazón.

No, no todo
es como tu lo dices!.

No todos los llamados carecen de eco;
no todas las pérdidas se quedan sin compensación;
no todos los abismos profundos se extinguen;
no toda la desolación cubre la cabeza de los débiles.
No todo espíritu puede quebrantarse bajo las pisadas en el fango;
no todas las consecuencias
son manchas de sangre y lágrimas,
también son muestra de alegría.

Todo ahora está preñado de futuro,
todo futuro echa raíces en su ayer,
la esperanza lucha por sí misma,
Por favor, coloca este todo sobre tus hombros.
SHU TING, 1982

pertenece a los poetas de la niebla que se opusieron a la Revolución Cultural 




CRÓNICAS MESTIZAS; A contracorriente

A diferencia de muchos de mis contemporáneos, a lo largo de mi vida, por diferentes razones, he mirado al sur y no al norte, a los indios y mestizos y no a los blancos, vislumbré Asia cuando socialmente no se imaginaba y le di la espalda al llamado Occidente.  Me hice poeta a contraflujo de una familia de estructurados ingenieros, arquitectos, médicos, matemáticos, jefes de estación e incluso campesinos.  La pregunta se impone ¿por qué insistir en una actitud y pensamiento a contracorriente?  Pueden ser muchas las razones pero ahora se me ocurre que quizás haber nacido "hembra" en en una familia profundamente patriarcal tuvo algo que ver. 
En la pubertad entendí muy pronto que había un desequilibrio entre las opiniones de mi padre y las de mi madre.  No se trataba de tener razón o no tenerla, de tener argumentos o no tenerlos, sino del poder que había detrás de un razonamiento.  Y el poder en ese momento, como ahora en el mundo, era y fue el dinero: el padre en tanto proveedor tenía la razón.  

El sueño de la razón produce monstruos. Francisco de Goya
Cuando mi madre le pidió el divorcio a mi padre la balanza cambió y yo después de la tradicional crisis de un divorcio anunciado; me liberé en pensamiento y cuerpo.  Primero aprendí que no sólo el pensamiento de mi padre, hombre apoyado socialmente, era razonable sino que mi madre también tenía sus razones aunque en ese momento fueran condenadas por las buenas costumbres y la moral.  Entendí que era posible la coexistencia de dos puntos de vista que a pesar de ser antagónicos no se invalidaban pues la Razón con mayúscula no existía.  Pero sobretodo aprendí que las razones del débil, en este caso de la mujer, sólo podían ser escuchadas ejerciendo tercamente el derecho a disentir.  Los derechos no se regalan se pelean.

Mi tío Amador 
Lo mismo me pasó en la escuela.  Un lunes regresando de la fiesta del maíz que cada año convocaba a la familia en Maclovio Herrera, una estación ferroviaria en el Estado de México, la maestra de historia (la excelente Mme Romero) comentó “esos pueblos primitivos que siguen festejando los cereales”.  En una sola frase ella, que sólo quería mi progreso, destruía mi experiencia familiar e infantil: Caminar por los surcos de la milpa detrás de mi tío Amador con el mandil detenido en sus puntas para que él fuera echando los elotes que descabezaba empezó a avergonzarme.  Nos lo comíamos asados antes del mole de conejo y los chiles rellenos que cocinaba mi tía Lola, antes de las peleas de gallos.  Antes cuando Maclovio Herrera era el mundo y yo una niña.  Tardé muchos años en conciliar los valores escolares de una escuela francesa e imperialista y una formación universitaria prooccidental con los familiares.

Las políticas en México acerca del maíz revelan el racismo y occidentalización de nuestras élites.
En Europa es impensable convertir el trigo en etanol pues se asumen como la cultura del trigo.  Nosotros
a pesar de ser un nicho cultural que domesticó al maíz preferimos importar el cereal y apoyar su conversión
a etanol en vez de promover la autosuficiencia alimentaria

La reconciliación llegó con la bendita Asia, que sólo conozco en los libros, y su pensamiento.  Los historiadores hindús me revelaron que la primera y la segunda guerra, llamadas mundiales, eran sólo europeas con consecuencias en el mundo.  A partir de ellos pude ver que las dos guerras europeas nos habían beneficiado.  Mientras ellos se peleaban y, nos dejaban en paz,  México fundaba las bases de una industria y nacionalizaba su petróleo.  Algo paralelo me comentaría años después una querida poeta cubana: Estamos conscientes, la guerra de Vietnam y sus muertes permitieron la existencia de Cuba, de Fidel.  Nada es perfecto, ninguna razón absoluta y todo tiene consecuencias hasta la misma bondad diría Buñuel en su película Nazarín.  
La revolución cultural china además de excesiva y cruenta
exterminó todo pensamiento disidente.  Hoy los chinos
viejos afirman que después de la revolución la continuidad
cultural que se pregona políticamente no existe pues el proceso
homogeneizó el pensamiento
Otras cosas más literarias me enseñó India y Japón pero por ahora vayamos a China y cuatro grandes ideas abrevadas por mi en su cultura, según los libros.  
   La primera y terrible enseñanza fue que en nombre de la cultura y la revolución pueden cometerse muchos excesos e injusticias.    Hoy en México en nombre del progreso acallan las voces que disienten llamándolas lastres; ya sean campesinos que luchan por sus tierras o por agua; indígenas que exigen acuerdos no cumplidos, obreros que luchan por sus derechos laborales o políticos que juegan el juego político a largo plazo y no coyuntural. 
La segunda que la historia puede legitimar cualquier cosa por más contradictoria que parezca.  Por ejemplo si aquí en México había revoluciones institucionalizadas con el PRI y PRIs renovados con los mismos políticos e intereses allá había socialismo de mercado con “características chinas”.  Si aquí en nombre de los Derechos Humanos se defendía el indefenso y el astuto; allá no existían y eran sólo instrumentos de política exterior norteamericana.
La tercera idea proviene del confucianismo: cada ser tiene un lugar específico en el grupo y cada grupo en la nación.  Para lograr la armonía se necesita ejercer la obediencia y someterse a la ley.    
"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no
se sabe; he aquí el verdadero saber"
Confucio tradicionalmente 551 a.e.C - 479 a.e.C
  Allá la ley confuciana pero aquí ¿Cuál ley nos ampara?  Nuestros políticos se llenan la boca con la palabra ley, la delinean con mayúscula, pero aquí en lo cotidiano está institucionalizada la mordida; la pequeña que el ciudadano da al policía y la grande que el empresario da al político en turno para obtener el contrato o la licitación.  Los mejores negocios dicen los empresarios son con el gobierno que siempre paga.  Les creo, Televisa también.  El clientelismo nos ha convertido en un país de desesperanzados donde la ley es la del más fuerte. 

La cuarta idea proviene de esa misma China y se opone al confucianismo: No hay institución que no se corrompa advierte el Tao; añade que el único camino de la palabra es el silencio y del acto el no hacer.  Al leer las crípticas líneas del taoismo no puedo evitar pensar en los críticos de López Obrador que desearían un taoísta no un político acusándolo de antirazonable.   O aquellos que creen que la democracia es obedecer resignadamente al poder.  Desde la pubertad con mi primer divorcio, el de mis papás, aprendí que eso no es cierto.  Olvidan los detractores de las marchas y, los quejosos que desean la vuelta a "la normalidad", la impunidad de los poderes fácticos y la corrupción de las instituciones.  Olvidan también el silencio alrededor de los empresarios que no pagan impuestos o de los políticos que viven del clientelismo "legal" o/y de sus vínculos con el narcotráfico; diluyen en su pensamiento el total descaro con que los narcos se pasean en sus camionetas a plena luz del día en los estados norteños.  En la blindada ciudad de México olvidamos que allá en el norte un día te toca balacera y otro día fuego cruzado.  ¿Dónde está la ley y para quién?  En todo caso no para Fidel Herrera, Moreira, Ulises Ruiz, Mario Marín, Romero Deschamps, Hank, Eugenio Hernández, Yarrington, Fox, Montiel, Salinas y Elba Esther.  Ni tampoco para los empresarios que con una mano siembran arbolitos y con la otra envenenan la infancia, tampoco para los ex presidentes que se enriquecen a costa del erario de la nación y luego se pasean por las universidades norteamericanas dando conferencias.  ¿Para quién entonces sirven nuestras instituciones?  ¿Para quién trabajan los magistrados? Para la ley, para la justicia o para ellos mismos y sus mezquinos intereses. 

El símbolo del Tao (dao: camino) y los doce animales del calendario Chino


Hay una quinta idea que me gusta más que todas las anteriores, no sólo la he leído en el Tao sino en los Upanishads el mundo es lo que uno piensa.  Si uno piensa negro el mundo es negro si uno piensa blanco el mundo es blanco si uno piensa coyuntura todo parece coyuntural si uno piensa estructura el mundo está construido con estructuras y si uno piensa nada en el mundo cabe todo.  Al respecto sólo me queda decir que estas no fueron ni las mejores elecciones ni las peores, entre ambas posiciones parciales y válidas un sin fin de posibilidades.  Insisto López Obrador no es el bueno, Peña Nieto no es el malo y Josefina Vázquez Mota no es la fea… mucha más hay detrás de la razón de cada uno y mucho más también, detrás de las razones ciudadanas entre ellas más de 90 mil muertos y la barbarie.         

También pienso que dada la diversidad de nuestro país es necesario refundarnos como un país plurilingüe. Que de las 53 lenguas indígenas que sobreviven hasta el día de hoy, se elijan 5 y junto al español se conviertan en nacionales; que se le exija a todo profesional hablar su lengua materna, una de ellas, además del castellano.  Es fundamental, por otra parte, que nuestra capital recupere con su nombre México Tenochtitlán, su vieja vocación de grandeza.

Zyanya Mariana

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