lunes, 5 de marzo de 2012

Los días de la mujer; LO QUE PASA EN LA CAMA PASA EN LA PLAZA

ZyanyaM
Autoretrato, Maitena


DÍA DE LA MUJER
El 8 de marzo es el día internacional de la mujer.  Es curioso que siendo mayoría numérica en el mundo nos traten como minoría o ¿acaso celebramos el día Internacional del hombre, un tal 19 de noviembre?  
El problema de la desigualdad entre hombres y mujeres es más grave de lo que creemos.  A pesar de los grandes avances, ni el feminismo ni los estudios de género han podido penetrar dos grandes rubros: las estructuras invisibles que alimentan el imaginario y los medios de comunicación, ambos interconectados.  De nuestro imaginario sólo cito una idea, para centrarme en la proyección de las mujeres en los medios; nuestro concepto de dios, de los dioses, es masculino.  Peor aún, en occidente y los países occidentalizados, la figura de dios es la de un hombre blanco y barbado.  Puede parecer una tontería, pero me pregunto ¿cómo le hace una mujer campesina o urbana de pocos recursos, indígena, negra o incluso blanca, para liberarse mentalmente de un hombre que la golpea, la humilla o le es infiel, si cuando busca misericordia le reza al símbolo del jefe, el patrón, el padre, el marido o el hijo varón?  No es tan evidente.  Sin embargo, no me detendré aquí pues exige un ensayo sesudo y no una pequeña nota, quiero hablar brevemente de la reproducción de la mujer en los medios.

Primeras mujeres en México con pantalones

En el transcurso del siglo XX hay dos grandes momentos donde la mujer mediática es utilizada para combatir las luchas feministas y los avances de las mujeres.  En los años 50’s, después de la emancipación ideológica que trajo la Segunda Guerra Europea, y en los 90’s cuando el físico femenino deviene en los medios la prolongación de un falo, pesamos 30% menos que nuestras abuelas y nuestras formas son más lineales que redondas.  No es la primera vez en la historia que se utiliza una imagen para atacar una idea, de hecho es común en la historia pues la imagen está muerta mientras que la idea, al evocarse con la palabra, es cambiante.    
Pero regresemos a las representaciones, a finales de la Edad Media en Europa la efigie de la virgen, rostro de puberta y cuerpo de mujer, fue promovido por la Iglesia y los pintores para contra restar la fuerza acumulada por las mujeres, acusadas de brujas.  Lo mismo sucedió en los años 50 cuando los medios, particularmente norteamericanos, le exigen a la mujer resolverse como ama de casa.  No sólo el vestido de novia de la época delata el ideal femenino, inútil y almidonado, sino los anuncios de electrodomésticos que imponen la felicidad femenina: Una mujer con vestido ajustado feliz de tener lavadora, plancha o licuadora para cuidar a su hombre y la casa de su hombre.  Lo mismo sucede cuando le compramos a nuestras hijas, para ser princesas, un burro de planchar de plástico rosa. 

Manual para ser una buena esposa

Pero el embate de los medios no se quedó ahí, después de los años 60’s y 70’s con los movimientos igualitarios (Hipismo, feminismo, derechos de minorías…), la mujer ama de casa salió de “su aburrida vida” para convertirse en mujer de la noche ávida de sexo.  La virginidad dejó de ser importante en su lugar apareció “la producción”. 
El término se utiliza comúnmente en argentina para definir el maquillaje y arreglo de las mujeres urbanas,  pero en realidad revela lo que la fotografía hace con las mujeres: las “produce”, las “photoshopea”, las transforma para acercarlas a un ideal masculino del placer sin compromiso, sustituyendo la belleza por la producción de una estética masiva.  Fotógrafos, publicistas, gente de los medios han tergiversado la búsqueda de la belleza, presente en todas las culturas, ligada a la contemplación y al encuentro azaroso o cuasi divino, por una imagen enferma y desviada de las mujeres: La femina de las revistas, el cine y la televisión es mujer sólo si su cuerpo está trastocado por el bisturí o el photoshop, sólo sí sus nalgas y chichis no corresponden a la fuerza de sus caderas, sólo sí su boca carnosa es la de una negra con piel blanca o si su actitud corporal es de desenfreno sexual.  ¡Por supuesto y sólo es mujer la hembra joven!  Lo importante no es la mirada, espejo donde belleza, horror y conciencia se entrelazan; sino el deseo que consume y desecha sin nunca ser trastocado.  De ahí que la fotografía parezca centrarse en la invocación de la pederastia o la pedofilia, pues al igual que las vírgenes medievales y renacentistas la mujer de los medios debe tener cuerpo de hembra voluptuosa y rostro de niña.  Lo mismo sucede en el cine, las personajas fuertes y exitosas económica o socialmente son unas malqueridas hasta que viene un hombre y las salva de su soledad y malestar.

Dibujo de Maitena, caricaturista Argentina

Es indudable que en su mayoría son hombres, y posiblemente misóginos, los que controlan los medios; pero también es cierto que las mujeres hemos jugado el juego.  En el fabuloso documental, Miss representation (2011), su directora Jennifer Siebel Newsom demuestra que desde los 80’s las jóvenes norteamericanas utilizan su energía y vida para parecerse al retrato femenino de los medios en vez de estudiar.  Ello ha provocado que menos mujeres tengan participación política y social.  Es obvio, sin modelos que seguir los jóvenes no encuentran esperanza ni utopías; así que este 8 de marzo no estaría mal proponer modelos diferentes, empezando por las calles.

También pienso que dada la diversidad de nuestro país es necesario refundarnos como un país plurilingüe. Que de las 53 lenguas indígenas que sobreviven hasta el día de hoy, se elijan 5 y junto al español se conviertan en nacionales; que se le exija a todo profesional hablar una de ellas, además del castellano.  Es fundamental, por otra parte, que nuestra capital recupere con su nombre México Tenochtitlán, su vieja vocación de grandeza.

Zyanya Mariana

1 comentario:

  1. Me gustó esta entrada, me dejo preguntándome, cuanto de esta "producción" es culpa de los medios y cuanto de mi mamá, de nuestras mamás...saludos

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