sábado, 9 de enero de 2010

León, entre la costumbre y el liberalismo

LEÓN ENTRE LA COSTUMBRE Y EL LIBERALISMO
Poetas de la Bohemia leonesa
Por Tariyata,
León, entre volcanes sábana y mar, es una de las ciudades más interesantes de Nicaragua; quizás la más equívoca y contradictoria. A su arquitectura e historia colonial se opone una tradición ilustrada; en su Catedral, la más grande de Centroamérica, yacen los restos del prosista profano, mientras que en la casa del coronel Ramírez (padre adoptivo de Darío), se mezclan los enseres personales del poeta radicado en Europa con la cama y la ventana del loco, también poeta, Alfonso Cortés.


"Fachada de la Catedral de León desde el mural a los mártires Sandinistas", imagen tomada de "viajarhastamorir's blog"

Costumbrista y apegada a sus querencias (son famosos los Leoneses, como los Bretones en Francia y los Regiomontanos en México de "ahorrativos en exceso"), León goza sin embargo, en oposición a Granada, de un espíritu liberal. Durante todo el siglo XIX los liberales leoneses se enfrentaron a los conservadores Granadinos por el poder... así surgió la tercera ciudad sede del poder, Managua. Este espíritu Liberal salpicado de costumbrismo aparece en todas las calles empedradas, en los contrafuertes de la catedral, en la Gigantona colonial y en el calor bochornoso que termina desnudando las pieles de los estudiantes, de falda y pantalón azul Pacífico,


"Monumentales contrafuertes de la Catedral de León con diminutos estudiantes", imagen tomada de "viajarhastamorir's blog"

La Bohemia Leonesa fue muy diferente de lo que pudo haber sido la vida nocturna porteña de finales del XIX y principios del siglo XX, empero no fue menos rica. Edelberto Torres, en su multicitada obra "La Dramática vida de Rubén Darío" escribió: «León tiene un núcleo de intelectuales, poetas algunos, periodistas, jurisconsultos, literatos todos... Mariano Barreto ahonda mucho en el sabor idiomático; Román y José María Mayorga Rivas, Cesáreo Salinas, Manuel Cano y Félix Medina son poetas; Felipe Ibarra, Samuel Meza, Tomás Ayón y su hijo Alfonso, Jesús Hernández Somoza, son jurisconsultos y publicistas; Ricardo Contreras, mexicano, ejerce la docencia y la crítica literaria; Modesto Barrios es periodista y orador. Todos estimulan a Rubén celebrando sus composiciones, solicitando su colaboración para diversos actos académicos y facilitándole obras literarias que lee con delectación»...«Esos escritores profesan el liberalismo ideológico; son lectores de Juan Jacobo Rousseau, y de Montesquieu, de Tácito, de Plutarco».

Tariyata ha elegido dos poemas muy decimonónicos, pertenecen a dos poetas Leoneses contempóraneos de Darío. El primero, que bien podría ser la confesión de Heloísa hablando de Abelardo, es de Mariano Barreto; el segundo, muy jocoso, es de Cesáreo Salinas.
TARIYATA EDICIONES


"Representación de Abelardo y Heloísa, manuscrito del siglo XIV"

Por Mariano Barreto

LA CONFESION

DIME: ¿has amado criatura?
-Amo señor, con locura,
Con ardiente frenesí;
Amo a un hombre que ha jurado
A mis pies arrodillado,
Quererme tan sólo a mí.
Le amo, señor, porque un día,
Lejos de la patria mía,
Fue consuelo en mi dolor;
Porque sus manos queridas
vertieron en mis heridas
El perfume de su amor.
¿He pecado señor cura?
-No has pecado, no, criatura,
Que no es pecado el amor.
-Pero amarle es mi capricho,
Y mil veces se lo he dicho,
¿No es pecado ésto, señor?
-Y bien. ¿Por qué no decirlo?
¿No aman la alondra y el mirlo
Y la tórtola también?
Nuestra madre en el Edén
Amó con amor ardiente;
Y la Virgen nazarena,
La inmaculada azucena,
La flor pura entre las flores,
Vió lucir sobre su frente
El nimbo de los amores.
Sí, amor es soplo fecundo,
Germen de luz y de vida;
Es una antorcha encendida
En los abismos del mundo.
-Pero, señor, a fray Pablo
De aqueste asunto le hablé;
Y me ha dicho que amor fue

Maldita invención del diablo;
Y ante el santo Crucifijo,
Esto mismo ayer me dijo
El virtuoso fray Zenón.
-¡Oh! no temas, hija mía,
Que el amor es la armonía
Suprema de la creación.
El mismo Dios amor es.
Amor al hombre le dio;
Y escrito se lo dejó
En las tablas de Moisés.
Y más tarde solitario,
En su infinito dolor,
Lanzó el verbo del amor
Desde el sangriento Calvario.
¿Qué más? Confiesa otra cosa.
-Le dí, señor, una rosa
Que perfumaba mi sien;
Pidióme después un rizo,
Y tanta fuerza ¡oh Dios! me hizo,
Que al fin cedí.
-Hiciste bien.
Rizos, anillos y flores,
Son de aquél que sus amores
En tus aras ofreció.
Amale siempre, criatura;
Amale, sí, con ternura,
Como él amarte juró.
Con que prosigue, hija mía.
-Hubo, señor cura, un día
Que a impulsos de la pasión
Besara mi blanca mano.
-¿Y te opusiste?
-Fue en vano,
Resistióse mi corazón.
Y otro día, bien me acuerdo,
Dijo, temblando: "Me pierdo,
Estoy loco de dolor".

Y entonces, fingiendo enojos,
Imprimió en mis labios rojos
Ferviente beso de amor.
Trémula exclamé: "¿Qué has hecho?"
Me estrechó contra su pecho
Y besóme más y más;
Y al contacto de su boca,
Ciega, delirante, loca.
Le besé... y rompí a llorar.
-¿Y qué sentiste, hija mía?
-Que un volcán me consumía
Con su aliento abrasador.
-¿Sentiste placer intenso,
Puro, arrobador, inmenso?
-Es pálido eso, señor.
Voces no tiene el idioma,
Ni en su arrullo la paloma
Puede pintar mi pasión;
Que no hay en el mundo lengua
Que expresar pueda, sin mengua,
Lo que siente el corazón.
-¿Qué más? Díme algún pecado.
-Todos los he confesado
A los pies de Ud., señor.
-Pues levántate, hija mía,
Que en sagrada Teología,
Ley divina es el amor.

MARIANO BARRETO (1856 -1927)
LEÓN, NICARAGUA



Mosaico de fotos de la tumba de Abelardo y Heloísa, Cementerio de "Père-Lachaise", Paris, Francia.


Por Cesáreo Salinas

EL DIA DE LOS INOCENTES

SI crees que a hablarte de amor
vengo, y a tus pies me postro,
queriendo en tu lindo rostro
imprimir un beso ardiente,
coge por inocente.

Si piensas que el alma mía,
cansada ya de sufrir,Cesareo
quiere a tu lado vivir
o morir eternamente,
coge por inocente.

Si piensas que pienso en ti,
que eres mi vida, mi anhelo,
mi sol, mi diosa, mi cielo,
y mi estrella refulgente,
coge por inocente.

Mas si crees que sin dolor,
dulce flor de mi esperanza,
te niego yo mi alabanza,
te niego mi alma, mi amor;

y que de mi pecho ausente
has estado tú algún día,
entonces sí, prenda mía,
que eres muy inocente.

CESÁREO SALINAS (1860 -1896)
LEÓN, NICARAGUA

1 comentario:

  1. Hola estimados editores de Tariyata, muchas felicidades por su trabajo de divulgacion cultural. Deseara tener mayor informacion y fuentes documentales sobre el "malogrado" poeta Cesáreo Salinas...
    Mas exitos en sus labores, les deseo.
    Alvin

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